Estás con nosotros eternamente

[ru] Ты навеки с нами, Команданте!

[es] Estás con nosotros eternamente

El correo del tiempo no se detiene. Menos de siete años nos distancia del Centenario de Ernesto Guevara de la Cerna, el leg-endario Che. Hijo de Argentina y el Guerrillero Heroico de Cuba, se hizo uno de los líderes de la primera revolución socialista en el Hemisferio Occidental y de la etapa inicial de la construcción del socialismo en la Isla de Libertad. Cabe recordar que era también el destacado teórico marxista de la segunda mitad del siglo XX.  Ferviente internacionalista, fue convencido en la necesidad de resistir por toda costa ante la agresión estadounidense contra Vietnam. Optó por el respaldo combativo a otros pueblos alzados contra el imperialismo, y entregó su propia vida combatiendo en sus filas.

Pasó más de media siglo desde aquel día cuando una ráfaga enemiga segó la vida física de Ernesto Guevara. En las condi-ciones nada fáciles nos cabe encontrar la nueva efeméride de su heroica inmolación. La reacción mundial y latinoamericana escala sus ataques contra las fuerzas del progreso social. Persigue como su fin principal exportar la contrarrevolución hacia Cuba, para eliminar su ejemplo del desarrollo socialista, siendo Che uno de los fundadores. Están golpeados también otros países progresistas influenciados por las ideas y la imagen del Guerrillero Heroico: Argentina, su país natal, Bolivia, arena de su ultimo combate, Venezuela bolivariana y chavista, y la Nicaragua sandinista. Otra vez la reacción intenta hacer girar todo el mundo capitalista de la democracia burguesa hacia el neofascismo. 

Hoy día, el aspecto antifascista de la heredad de Che Guevara cobra mayor vigencia. En mucho, se hizo comunista por ver con sus propios ojos los embates del fascismo, tanto en su patria argentina, como en Colombia y Guatemala, ahogados ambos en el terror sangriento. A su vez, cabe suponer históricamente que el triunfo de la Revolución Cubana previno la eventual degeneración de la dictadura batistiana hacia una variedad del “fascismo tropical”. Che tenía que combatir a los restos del fascismo también el su camino posterior, en distintas partes del mundo. 

O sea en Congo y Angola, combatiendo contra los remanentes del nazifascismo convertidos en mercenarios blancos con el apoyo de los regimenes fascistas de Suráfrica racista y Portugal salazarista; no cabe sorprenderse que unos años después, los combatientes cubanos ayudaron a acabar con el último bastión del fascismo en Africa meridional. 

O sea en Bolivia, que era entonces un refugio de nazifascistas como Klauss Barbie, el SSman “carnicero de Lión”, participante activo de la persecusión del destacamento guerrillero de Che. 

O sea, ya post mortem, en Chile de Salvador Allende, cuando el monumento de Che fue destruido varias veces por los terroristas fascistas, siendo cada vez restorado, y fundido después del golpe pinochetista.

Tampoco parece casual que en el día como hoy el 6 de octubre de 1976, en vísperas de la fecha conmemorativa de Che, los terroristas pertenecientes a la mafia anticubana cometieron uno de sus peores crímenes, al explotar en pleno vuelo el avión cubano cerca de la costa de Barbados.

Ahora, la reacción imperialista en todo el mundo trata de rehabilitar los crímenes fascistas, para resucitar el monstruo y tratar de usarlo otra vez contra el progreso y la paz. En el mundo capitalista, estos embates no dejan de repercutir sobre la actitud hacia la heredad de Che. Después de tratar por decenios a distorsionar la imagen de Che y explotarla de modo comercial, la ideología imperialista plantea su eliminación total, como una parte del proceso de “decomunización” neofascista. Ya durante la vida de Che, a él le pintaban como un “monstruo rojo”, “extremista” y “terrorista”, lo que sirvió para fundamentar su asesinato sin investigación ni juicio. Ahora, el enemigo sigue el mismo modelo de demonizarlo a él, así como a otros heroes de las revoluciones antiimperialistas. Con este método, persiguen el envenenamiento deliberado de la conciencia de la juventud, hasta de algunos sectores de la juventud cubana, esperando asestar con sus manos el golpe mortal contra el socialismo. Las mentiras y la calumnias son dirigidas a las nuevas generaciones, para las cuales la época de los mediados del siglo XX ya es el pasado nada próximo.
En estas condiciones, no se puede sobreestimar la noble ac-tividad del Centro de Estudios de Che Guevara, en la cual participa activamente nuestra querida compañera Aleyda Guevara, para defender la memoria de su padre y la verdad de él. Compartimos su evaluación de la importancia de este trabajo para la formación de la juventud, así como de sus aspectos internacionales. En particular, contribuyó en la decisión de UNESCO de incluir las obras de Ernesto Che Guevara en su lista de la heredad cultural de la humanidad. Así queda bajo la protección de la ley internacional, una barrera jurídica ante los profanadores de la memoria histórica. Sin embargo, hace falta nuestra acción común, para que la defensa de la verdad y justicia histórica sea plasmada en la vida. 

En este día memorial de Che, exclamemos aquel refrán anti-fascista, en el mismo idioma que él hablaba: ¡No pasarán! 
Y al propio Che, dirijamos las palabras con las cuales en Cuba se despiden con sus heroes: ¡Hasta siempre, comandante! 
Ahora, no es el caso funerario. En dos primeras palabras, nos cabe el otro sentido: “Hasta la eternidad”, o sea: “Estás con no-sotros eternamente”. ¡Hoy, mañana, para siempre!
 

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